Comunidad Campesina San Antonio de Rancas -Pasco
Silveria Tufino Herrera
Artículo publicado en el Suplemento Dominical del Comercio 8 de marzo de 2009
El valor de una mujer। Anónimas, discriminadas, maltratadas e incluso asesinadas, hay mujeres que, sin embargo, gracias a su excepcional valor y desprendimiento, hacen historia y destierran
Silveria Tufino Herrera. Seguramente este nombre, de buenas a primeras, no signifique nada y lo más probable es que pocos identifiquen como un suceso histórico necesario de ser recordado, lo vivido en su comunidad durante los años sesenta. Silveria es una de tantas mujeres anónimas y la historia de su comunidad se vuelve significativa gracias a la fuerza que le otorga la memoria colectiva dentro de un entorno de reivindicación y lucha.
“En Huayllacancha las balas sonaban, el tiempo estaba nublado, en el camino se veía a un grupo de militares de asalto al mando de un superior. Los comuneros se defendían con palos y hondas, las mujeres con sus hijos en la espalda, los militares con caballo detrás de ellas. Y entre todas esas mujeres, Silveria con sus dedos en pedazos. De un balazo le sacaron la mano cuando se agarró del poste. Le pegaron, la maltrataron, pero no quiso salir. Como no se rompía aunque la jalaran, entonces le dispararon en el estómago, le destrozaron las vísceras. Así la llevaron al Hospital Esperanza, ensangrentada. Silveria murió en el momento en que le realizaban la operación, no la pudieron salvar porque estaba destrozada”.
Silveria Tufino Herrera murió el 2 de mayo de 1960. Cuando los comuneros de Rancas, enfrentados con un contingente policial que los superaba en número, habían tomado posesión de las tierras que por derecho les pertenecían y que la entonces Cerro de Pasco Corporation se negaba a entregarles. Después de 49 años, lo vivido aquel día y la desaparición junto a Silveria Tufino de Teófilo Huamán y Alfonso Rivera se relata en su comunidad con tanta pasión e indignación como si aquello hubiera ocurrido ayer.
Silveria era una madre de familia cansada de abusos y decidida a hacer respetar sus derechos como mujer y comunera. Cierto día, durante la primera semana de enero llega Silveria a la casa de su hermano Florentino y le dice, entre lágrimas: “Papá, ayer me ha pateado Donora”. Antonio Donora era el segundo administrador de la hacienda Pacoyán. Esa mañana las vacas que cuidaba Silveria habían pasado el cerco en busca de pasto y ella había pasado a recogerlas. Ahí nomás había aparecido el gringo del caballo y, al verla, se detuvo. Silveria recogía sus vacas, el gringo bajó de su caballo y la agarró a puntapiés.
“Fue muy valiente al enfrentarse a los varones, a los gamonales. Ella era mujer y los demás eran policías, gamonales, eran puros varones. A los gamonales no les ha importado; sean hombres, sean mujeres, les han disparado nomás”.
Historias como las muertes de Huayllacancha y la lucha contra las injusticias explotadoras, dominadoras y usurpadoras se repiten con tanta constancia en este país empobrecido, en el que las diferencias no hacen más que radicalizarse cada día, registros que deberíamos reclamar a la historia oficial, plagada de intereses políticos. Silveria no era muy diferente a muchas mujeres de hoy en día:
“Ella fue una mujer de carácter, de bastante coraje. Era mujer de una sola palabra. No era una mujer posicionada en cuanto a economía, era pobre. No le alcanzaba el tiempo y no era tan preparada como para darles una buena formación a sus cuatro hijos, los criaba sola y se dedicaba a buscar pan y ropa para ellos”.
Estas historias de vida se conocen por la transmisión oral y sobreviven al tiempo por la resistencia al olvido. Porque finalmente la vida está hecha de héroes anónimos, aquellos que se fueron sin lauros ni loas, con sufrimiento y dolor, confiando en que sus luchas sean los pasos iniciales para dejar de someterse a las injusticias.
[*] Narradora oral e investigadora literaria.
Los fabulistas de Rancas/Miguel Angel Cárdenas
Publicado en el diario El Comercio el 11 de julio de 2008
MUNDO JOVEN. Su comunidad inspiró la novela "Redoble por Rancas" de Manuel Scorza. Los jóvenes de ese pueblo, en Cerro de Pasco, son innatos contadores de mitos y leyendas, ahora recopilados en el libro "Nuestros abuelos nos han dicho". Ellos visitaron Lima"
Por Miguel Ángel Cárdenas
Sobre su famosa novela "Redoble por Rancas", Manuel Scorza declaró que para serle fiel a este pueblo, a 4.338 metros sobre el nivel del mar y más de 500 años bajo el nivel de vida: "Recurrir al mito era la única forma de ser realista".
Porque en Rancas, hasta hoy, los niños tienen la inmaterial cualidad de ser cuentamitos, cuentacuentos y cuentasueños por excelencia. Esto lo supo la especialista en historia oral de la Universidad de San Marcos Elizabeth Lino y, para experimentarlo, viajó hasta allá en octubre del 2003. Allí conoció la Comuna Koripampa que reúne a los jóvenes ranqueños que quieren preservar la memoria todavía no escrita de esta ciudad de 17 mil habitantes, 617,15 kilómetros cuadrados, a ocho kilómetros de la capital de Cerro de Pasco y donde cada vez que alguien se encuentra con un zorro le debe decir 'compadre': "Al zorro cuando se le dice zorro se ofende no se sabe por qué eso es un misterio". Y es que Rancas vive del certero misterio.
En el campo, en el colegio, en la calle, en el cementerio, en la iglesia: es un pueblo de contadores de historias. Aquí las leyendas conviven con el recuerdo de la masacre de Huayllacancha. Esta ocurrió en 1962, cuando la empresa minera estadounidense Cerro de Pasco Corporation despojó de sus tierras a los campesinos, creó un cerco opresivo y, además de contaminar el ambiente con el cobre, causó una hambruna enloquecedora.
La simbiosis entre mito y tragedia social que se desencadenó sedujo a Manuel Scorza. Así, los personajes de sus sagas noveladas eran hombres de cruda fantasía --inspirada en la voladora realidad-- como Héctor Chacón, un nictálope: alguien que puede mirar en la oscuridad o Garabombo, que poseía el don de la invisibilidad, atributo que también era una enfermedad: "No lo veían porque no lo querían ver. Era invisible como invisibles eran todos los reclamos, los abusos y las quejas". O Raymundo Herrera, el Jinete Insomne, quien se detiene el sueño por luciferinos años, confiando cándidamente en la justicia.
Los críticos acusaron a Scorza de copiar el realismo mágico de Gabriel García Márquez, por sus exageraciones características del realismo mágico: en Rancas había personajes que podían jugar partidas de póker por tres meses o embarazar a seis mujeres en un solo día. No obstante, cuando uno conoce a su gente y, sobre todo, a sus niños, Scorza parece un autor naturalista de línea cientificista.
PARA CONTAR HE NACIDOAsí como siempre se ha contado que la Luna se puede escapar con su amante, el Sol, pero hasta ahora no ha sucedido; así Elizabeth Lino se emocionó escuchando a los niños, pero no dejó escapar su imaginación. "Yo tenía que registrar con precisión todo tal cual, y cuando les preguntaba a las personas si se creían lo que me contaban, se molestaban: 'esto sí ha sucedido, puede preguntarle a mi vecina'". Por eso, trajo a los jóvenes ranqueños a Lima para que ellos mismos 'contaran' el libro "Nuestros abuelos nos han dicho".
Así como un ave puede quitarle los ojos a la más grande fiera cuando está dormida, así Gina Sánchez se escapó de las fauces maternas a los 15 años para huir a Oyón:
Mi madre era muy opresora conmigo, me encerraba, no me dejaba salir y yo quería ser futbolista. Hasta que me escapé con mi esposo ahora tengo 18 años, él 23 y tenemos un hijito Anthony, de 2 años. Cuando regresé, ella pensó que me había cogido el Turmania, el demonio del arco iris, que para nosotros es hombre y embaraza a las mujeres vírgenes. Les crece el estómago si no tienen pareja y dan a luz bolitas y lanas de todos los colores. Es muy fuerte y poderoso, no vaya a creer usted que es cuento. Hay que hacer curaciones en ollas de barro para sacarte a ese demonio.
Así como las gotas de la lluvia harían música inesperada con las cuerdas de un arpa abandonada, así Jacqueline Yesenia Rodríguez sonríe a sus 15 años, con la capacidad de reír, contar y cantar sin interrumpirse:
En Rancas les tenemos respeto a los rayos y si le cae uno a una persona, no debemos mirarlo, porque si lo hacemos se muere. Si no vemos, vive. Yo le tengo más miedo a la Ganchana. Es la bruja. Una vez una mamá botó a sus dos hijos al campo. La hermana mayor y el bebito llegaron a la casa de una abuelita, que era la Ganchana y ella les dijo que se podían quedar en su casa. Y ahí llegó la noche, les sirvió su cena y después la abuelita le dijo: tu hermanito va a dormir conmigo y tú duerme en otra cama. En la noche, el chiquito gritaba ¡achachau! y la hermana mayor para ver por qué el hermanito gritaba. No, seguro una paja le ha hincado, le dijo la vieja. Luego otra vuelta gritó. No, mi prendedor lo ha hincado, volvió a decir. Al día siguiente, la manda a traer agua, pero el tío sapo le avisa y no la trae. Y la vieja va ella misma por el agua, pero antes de irse le dice a la chica: no vayas a abrir la olla, te estaré vigilando porque todas mis cosas tienen ojos, boca. Pero ella como es desobediente abre la olla y estaba hirviendo la cabeza de su hermano. Buscó una manta y se la llevó por el campo y se encontró con un zorrillo. Y le dijo al zorrillo escóndeme en tu hueco y la escondió. Pero había mal olor y la Ganchana la perseguía corriendo y la chica con su hermanito seguían escapándose. Y se encontró con una paloma. Escóndeme, me está siguiendo una bruja que ha hecho hervir la cabeza de mi hermanito. Y la paloma hizo demorar a la Ganchana. Seguía corriendo y se encontró con otra abuelita, una bruja buena. Y ella le dijo: reza dos avemarías con dos padrenuestros y le bajó una cadena de oro del cielo. Pero la Ganchana también rezó lo mismo, y le cayó una soga vieja. Y ha subido al cielo y la Ganchana estaba subiendo, pero apareció un ratón, el Jukuch, le cortó la soga y se cayó. Y desde entonces cuentan en Rancas que en la Luna hay una bruja hilando.
Así como hay sombras en el día y sombras en la noche, así Melesio Santiago Robles --que no ha terminado la secundaria a sus 18 años porque debe trabajar en el campo-- cree que también hay sombras arriba de las nubes y debajo del mar:
Las lágrimas de una ranqueña son mágicas. Había dos jóvenes, Rosa y Teucho, que estaban bien enamorados, pero no podían estar por ser menores de edad. Cuando llegaron a su edad, se casaron, pero llegó Simón Bolívar y dijo vamos todos a la Batalla de Junín. Y como era Teucho muy trabajador, no tenía miedo a nada, cabalgó al lado de Bolívar. Y su amada fue a Cruzpunta, una loma donde se ve toda Rancas, para ver su regreso. Pero nunca regresó. Un día escuchó que su amado había muerto en la batalla y ella desesperada corrió a la orilla del río San Juan, las aguas bajaron por sus pechos y se convirtieron en un puquio encantado, que hasta hoy está. Si hay neblina y va un hombre, desaparece. Es un puquio femenino que se traga a los hombres. Aunque a algunos los protege. Mi mamá tenía un primo que era un solterón y se fue a lavar su ropa. Había lluvia, trueno, granizada, y no le pasaba nada, el puquio lo protegía. Llovía, pero a él no lo mojaba. Con algunos pasa eso
Así como existen los perros buenos que de pronto les da rabia y pueden matar, así Rosa Antonia Cotrina, de 16 años, cree que también funciona al revés: aunque en Rancas se crea que todos los gatos son hijos de Satanás, hay algunos que pueden cambiar:
En Rancas hay muchos espíritus malos, los auquillos que son los antepasados, los gentiles. A veces hay que tomar presos a los gentiles, que son los huesos que están en las cuevas y enamoran a la gente. Hay que ponerlos en un costal y tirarlos a una laguna. Porque pueden tomar la apariencia de quien te has enamorado y te encanta, y te alejas de tu familia, no comes; físicamente vas decreciendo, no hablas con nadie. También tenemos al condenado, aquella persona que se muere, ha dejado una deuda pendiente o se ha enterrado con alhajas, dientes de oro; entonces no puedes ir con oro a la tumba, se condena y sale. O si ha hecho una promesa y no la ha cumplido, tiene que regresar a cumplirla, porque Dios no lo deja entrar. En las lagunas hay que tener cuidado con el Garra León Aunque yo prefiero las historias de luz, como la del caballito de siete colores. Una vez un joven lo vio y le echó lazo. Para liberarse le dijo saca de cada color un pelito y cada vez que lo necesites pídeme nomás y el joven tuvo siete deseos que lo hicieron feliz. Yo también quisiera encontrarme con ese caballito
Así como encontró a sus amigos de Rancas en Lima, así Candia Sánchez --quien ya vive en Lima desde hace un par de años y está por terminar el colegio-- mantiene la magia de Rancas aquí. "En mi colegio de Breña leímos 'Redoble por Rancas' y nadie me creía que era mi pueblo. Ah, cómo va a ser, si para los autores todo es ficticio". Y, para demostrarles sus raíces míticas, les contaba a sus compañeros esas historias que escuchaba por las noches, que no la dejaban dormir o, por el contrario, hacían más profundos sus sueños ranqueños. Las historias aparecen en "Nuestros abuelos nos han dicho" y que también firma como narradora esta hoy corresponsal mágica en la capital.
Presentación del libro Nuestros abuelos nos han dicho en Rancas
Después de todo aquello, por fin, después de casi cinco años regresamos a la Comunidad Campesina San Antonio de Rancas, con paquetes de libros en las manos en los que las voces de un grupo de (entonces) niños nos cuentan sobre la cultura popular, tradiciones, mitos y leyendas de su comunidad.
El dos de mayo es Rancas sin duda alguna el único lugar en el mundo en el que el pueblo entero se moviliza para recordar aquel suceso y lanzar vivas por aquellos comuneros que sin miedo a nada dejaron que la vida se les fuera en dicha batalla campal, soñando seguramente una mejor vida para sus hijos y los hijos de sus hijos en aquellos lares.
Las actividades oficiales contemplan un desfile escolar e institucional agrupando a los diferentes grupos organizados de la comunidad. Luego la invitación para visitar el Campo Santo y depositar ofrendas florales. Más tarde una romería en la que la comunidad en pleno se traslada a las Pampas de Huayllacancha.
Nuestros abuelos nos han dicho que cuando ellos mueran nosotros vamos a seguir haciendo las costumbres, nos decían los de niños cuando con curiosidad les preguntábamos sobre lo q ue habían visto u oído de sus mayores en la comunidad. Cantaron, contaron, jugaron con las palabras, se autorizaron y desautorizar versiones que con mucho entusiasmo y ganas de saber más sobre la comunidad recogimos en nuestras cintas de audio.
Ahora regresamos y les devolvemos las conversaciones convertidas en libro el cual se titula tomando sus propias palabras Nuestros abuelos nos han dicho. Esta publicación es parte del material recopilado en Rancas, aun hay trabajo en proceso para una próxima publicación.
El libro reune los relatos narrados por los niños ( en el 2003) Rosita Cotrina Santiago, Melecio Santiago Robles, Jakelin Rodriguez Tufino, Gina Sanchez Cabello, Candia Sanchez Martel, Susan Valer Cristóbal, que entonces tenían entre 9 y 14 años. Ha sido maravilloso ver a los chicos llenos de ganas por continuar el trabajo después de ver sus nombres, fotografías y sobre todo las historias que ellos relataron con tanta frescura. Motivados por la publicación, ellos mismos comenzarán a recopilar relatos y a recrear sus propias versiones sobre los relatos que ya conocen y los que irán escuchando en esta nueva etapa.
Gracias por el cariño y la confianza a todos los pobladores de Rancas que siempre nos reciben en su casas, nos comparten sus mesas, sus historias y están siempre arropándonos para sentirnos parte de la comunidad. Gracias a la Comuna Koripampa por los sueños y la lucha por materializarlos. Gracias a Diego Farro Chumbes de Acercate Perú, a quien le debemos la alta calidad de la publicación.
Nuestros abuelos nos han dicho
En unos días se presentará el libro Nuestros abuelos nos han dicho, el cual reune un conjunto de relatos, cuentos, mitos, costumbres y tradiciones de la Comunidad Campesina San Antonio de Rancas (Pasco) contados por un grupo de niños y niñas de la Comunidad. Se realizarán presentaciones en Cerro de Pasco, Lima y otras ciudades del Perú. Esperando llegar de esta manera a la mayor cantidad de lectores y contarles a través de este libro sobre el patrimonio inmaterial de Rancas.
El libro se publica gracias al auspicio de la Comuna Koripampa de Rancas y del Programa Acércate Educación para la Promoción Editorial.
PUNTOS DE VENTA
Cancion II
Que en Rancas no hay valientes
Me dicen, me dicen
Que en Rancas no hay valientes
Por qué miente esa gente
Si en Rancas hay valientes
Por qué miente esa gente
Si en Rancas hay tres héroes
Don Alfonso Rivera, Teófilo Huamán
Alfonso Rivera, Teofilo Huaman
Y Silveria Tufino para que te lo sepas
Y Silveria Tufino para que te lo sepas
El condenado creo que es eso que anda, que quiere agarrar
(Del libro: Nuestros abuelos nos han dicho. 2008)
El condenado es blanco, anda a partir de las cuatro de la mañana, anda en la oscuridad. Él no debe vernos, al ver la luz muere.
*
Según la historia de acá de Rancas, los condenados son los muertos que reviven y andan, sin respirar, sin nada. Su sangre no coagula, por eso dice que los condenados andan.
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Silveria Tufino
Silveria fue una mujer de carácter, de bastante coraje. Era mujer de una sola palabra. No era una mujer posicionada en cuanto a economía, era pobre. No le alcanzaba el tiempo y no era tan preparada como para darles una buena formación a sus hijos. Fue madre soltera. Tuvo cuatro hijos hombres y se dedicaba a buscar pan y ropa para ellos.
Silveria cuidaba las vacas de personas ajenas, de amistades, de vecinos. Silveria no tenía su propio ganado. Unos le daban cuatro vacas, otros le daban dos vaquitas, otros una vaquita: "Señora Silveria por favor cuídame mi vaquita, te vamos a pagar".
Para entonces en Rancas había una muralla que cercaba toda la orilla del río por un lado, por el otro lado estaba la muralla de la sociedad ganadera de la Cerro de Pasco Cooper Corporation. Por el río estaba la Hacienda Pacoyan de Lercari Hermanos.
En ese entonces los hacendados eran demasiado estrictos, ningún ganado vacuno podía comer una sola hierba del otro lado, de “su lado”. Cuando los animales llegaban a la Hacienda Pacoyan, el encargado Rubén Flores, para entonces el administrador, mandaba a sus empleados, a Ricardo Gallo, a Chacón, ellos eran los hombres más esclavos de Flores, llevaban los animales a la hacienda, los tiraban al pesebre donde no había una sola hierba y se iban encerrándolos. Para que no desaparecieran o no se murieran, los dueños, los pastores, los cuidadores del ganado tenían que ir a la hacienda. Rubén Flores agarraba a su personal, salía por la puerta falsa y desaparecía, se iba por la cordillera, mientras los dueños y pastores en la hacienda esperaban.
A los tres o cuatro días, cuando los pobres animales ya no podían ni pararse, imposibilitados por falta de alimentos y agua, El gringo ordenaba a su personal que mataran a las vacas. Las mataban y las repartían entre su personal y los perros de la hacienda. Muchas veces se había padecido eso, muchas veces.
Eso fue toda una vida, años y años. Así aprendieron los comuneros cual era el grave delito que sus vacas pasaran el cerco.
La Cerro de Pasco Cooper Corporation también cometía abusos, cobraba a los comuneros por cada cabeza y recién después dejaba que se llevaran su ganado. Maltrataban a los comuneros, los animales no tenían pasto fresco para alimentase.
Cierto día, durante la primera semana de enero llega Silveria a la casa de su hermano Florentino y le dice entre lágrimas: "Papá, ayer me ha pateado Donora".
Su hermano la consoló: "Hija no llores, esto si no nos vamos a dejar, esto no queda ahí".
Las tierras eran de Rancas, Lercari Hermanos años antes se habían aprovechado de los ranqueños analfabetos, que no sabían leer ni escribir. Se aprovecharon de ello con uno y otro grito, los gringos así se apoderaron de las tierras.
Durante la segunda quincena de enero, los comuneros convocaron a una asamblea urgente y allí se hizo un informe; habla una señora, otro señor más y la gente dice: "Nos ponen rompe- patas, pisan con su tren a nuestros animales, los llevan al pesebre y los matan. ¿Qué derecho ha tenido de ponerle la mano a Silveria?, ella es una mujer pobre, todos la conocemos, sabemos como vive, ni casa tiene. ¿Por qué le tienen que poner la mano y por qué nosotros nos tenemos que callar? "
Días después se convocó a otra reunión, allí estaban el alcalde y el gobernador. Había algunas jóvenes de la comunidad que trabajaban para la Cooper Corporation y ellas no querían porque cuidaban su trabajo y decían: "¿Cómo le vamos a hacer eso a la Cerro de Pasco?, se vengará de nosotros, si es dueño casi de todo el Perú y nosotros no tenemos nada para defendernos".
Pero Silveria respondió: "¡Yo si voy a entregar mi vida!" Y el presidente de la comunidad concluyó: "El pueblo manda, el pueblo es el que decide… ¡No señor, hasta aquí somos! ¡Vida o muerte pero se nos respeta!...primero con la Cerro de Pasco y luego con Pacoyan.
En marzo ya las asambleas poco a poco se hacían a escondidas. Se notaba un poco de oposición por miedo. Se iban a una casa, se iban a otra casa, a la una, dos de la mañana. A esa hora se hacían las asambleas. La gente nunca decía nada .Nadie podía decir nada, todo lo hacían en silencio.
El 28 de abril, salieron de Rancas por la madrugada. Sin malograr casi nada de la muralla ni los rompe-patas, hicieron pasar a los animales con carga y sus chozas. Así amanecieron el 28 de abril en Huayllacancha. A las ocho de la mañana los más jóvenes ayudaron a llevar el ganado de la granja comunal. Era momento de tomar posesión de las tierras.
Aquel mismo 28 a eso de las tres tarde aparecieron seis militares a caballo y les preguntaron:
-"¡No señor, pueden ir a ver y revisar!"
Rancas se sentía seguro porque no había nada malogrado. Después que hicieran pasar a los animales de la granja comunal, todo volvió a quedar como antes. En aquel mismo momento comenzó una lluvia torrencial, nevada y lluvia.
De la Hacienda Paria, llegaron más militares, ya no eran seis. Golpearon a los comuneros, los maltrataron y se fueron. El 29 y el 30 llegaron más militares.
El día primero Silveria en casa de su hermano le dice a su cuñada Felipa:
- "Mamá, he venido a despedirme, hoy día Silveria se va…si estoy viva regresaré y seguiremos como siempre, pero si estoy muerta… "
- "Come para que tengas fuerzas"
- "No tengo hambre mamá"
- "Come", le insiste Felipa
Todos los comuneros que estaban de acuerdo se fueron a la iglesia y prestaron juramento. Luego salieron.
Y entre todas esas mujeres Silveria, con la mano hecha pedazos. Le sacaron los dedos. De un balazo le sacaron la mano cuando se agarró del poste, ella había dicho: "Corten mi mandil y amarren mi mano". Con la otra mano se trenzó, se agarró de un palo que sostenía el cerco :"A mi no me van a sacar ", "¡Fuera vieja!", le pegaron, la maltrataron, pero no quiso salir.
Ella era buen jinete, no necesitaba una pita para montar su caballo, sin nada se montaba y partía. Aquella vez también se la llevaron en caballo hasta Paria y de ahí la tiraron a la tolva de un volquete de la empresa, de la Cerro de Pasco Cooper Corporation. Así la llevaron al Hospital Esperanza, ensangrentada. Al ingresar en camilla había dicho: "Bueno Silveria, ya no sales de aquí, pero mi pueblo queda grande para mis hijos. Silveria ya no saldrá de aquí".
Silveria muere en el momento en que le realizaban la operación. Nadie la pudo salvar porque estaba destrozada. Alfonso y Teofilo habían muerto en Huayllacancha, pero Silveria llegó viva al hospital. Tres muertos, otros heridos de gravedad. Tristeza y llanto. Ya en Rancas se acudió a los heridos, se los entablilló con cualquier madera, se hizo lo que se pudo.
Así terminó el 2 de mayo. Y aun después, la Cerro de Pasco Cooper Corporation se buscó los mejores abogados para que Rancas reconociera todos los daños y perjuicios. Pero gracias a Juan Velasco Alvarado la tierra peruana es para el pueblo y no es de Estados Unidos.
canción
He llegado, no he llegado
A mi tierra, a mi tierra
A mi tierra tan deseada
Como ranqueño
A mi tierra tan deseada
Como ranqueño
Por el camino prohibido
He marchado, he marchado
Pisando firme
Para no volver
Pisando firme
Para no volver
¿Acaso sabes con quién te estas metiendo?
¿Acaso sabes con quién estas peleando?
Estás peleando con los valientes
Estás peleando con los valientes
Alfonso Rivera, Teófilo Huamán
Alfonso Rivera, Teófilo Huamán
Y Silveria Tufino para que te lo sepas
Y Silveria Tufino para que te lo sepas.
(Del libro: Nuestros abuelos nos han dicho.2008)
En 1960 dice ha habido la Masacre de Huayllacancha, por tierras
*
-Dice que más antes los de Cooper Corporation ponían en cada esquina rompe-patas para que cualquier carnero que se asome se rompiera su pie, llegaban y cuando se daban cuenta ya estaban roto su pie…
- ¿Pie?, ¡Eso se llama pata!
*
- Fue muy valiente.
- Muy valiente al enfrentarse a los varones, a los gamonales
- Ella era mujer y los demás eran policías, gamonales, eran puro varones
- A los gamonales no les ha importado sean hombres, sean mujeres, les han
- Silveria Tufino tiene su hijo, está vivo.
*
Hay chaco de zorro y hay chaco de vicuña
El chaco de zorro es cuando cazan al zorro, las personas lo siguetean. Es como una faena que se hace cuando hay mucho zorro, cuando ya está perjudicando a la cooperativa. Lo acuerdan en una asamblea. Y como al zorro lo matan, venden su patita.
*
El chaco de zorro es como una diversión, los niños también participan, se trata de corretear al zorro y se va de día.
*
También hay chaco de vicuñas, es igual. En el chaco de vicuña hacen una faena para que las vacunen, para que les corten la lana y todo, pero no las matan porque las vicuñas son lindas, bien bonitas, pero son chúcaras.
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En Rancas los velorios se realizan tres días
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El padre San Antonio
Cuentan que los chilenos venían con dirección a Rancas para llevarse la plata de la iglesia, pero por debajo de la cumbre que se llama Machaycancha ese año se había formado un río y cuando se presentaron allá en cabalgadura, un cura apareció en la puerta de la iglesia, miraba lo que estaba pasando y en la cumbre el agua no dejaba pasar a los chilenos.
Los ranqueños se subieron a la cumbre y de allá botaban piedras.Los chilenos no lograron entrar a Rancas, El no los dejó, el padre San Antonio no dejó pasar a los chilenos y por eso los viejos decidieron: "El padre San Antonio se va a quedar en Rancas". La imagen la han traído de Italia. El pueblo lo adora, le hacen una fiesta grande el trece de junio de todos los años.
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Histórico pueblo de Rancas
Grande feliz por su nombre
Histórico es mi Rancas
Grande feliz por su nombre
Se encuentra ubicado
En la provincia de Pasco
Se encuentra ubicado
En la provincia de Pasco
FUGA
Desde la cumbre de Machaicancha
Hay que bonito se ve mi Rancas
Desde la cumbre de Machaicancha
Hay que bonito se ve mi Rancas
Por su hermoso consejo distrital
Hecho de piedra y de cemento
Por su hermoso consejo distrital
Hecho de piedra y de cemento
Felipe Atencio Tufino
Su hijito se quedó atrás y la señora al dar la vuelta se convirtió en piedra
Y ahí está esa laguna hasta ahora, es una laguna grande y eso no se seca. Dice que cuando se llega al medio se ve que hay casas adentro. Pero en el mismo medio hay un remolino, si tú llegas con tu barco, mejor olvídate, de ahí ya no sales.
Narrado por los niños y niñas:
Cania Sánchez Martel
Jaquelín Rodríguez Tufino
Susan Giovanna Olar Cristóbal
Melecio Santiago Robles
Maria Sánchez Cabello
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Patrimonio Vivo - Rancas
Logramos el contacto con los pobladores gracias a la mediación de La Comuna Koripampa, quienes además fueron los que de alguna manera motivaron nuestra investigación en dicha comunidad.
Gracias a los pobladores de la Comunidad Campesina San Antonio de Rancas, por su tiempo compartido y su confianza: a Felipe Atencio Tufino, Lorenza Cordova, Raul Flores, Eliza Santiago, Alcides Rivera,Jhames Gora,Basilia Chamorro, Dina Cordova, Maria Jurado, Lorenza Atencio Robles, Alejandrina Ayala, Ageda Medrano, Felipa Tufino,Cristian Robles, Josefina Oscategui, Clodobaldo Atencio,Sra. Simeona, Nicolas Gora, Fausto Alania. A los niños : Cania sanchez Martel, Jaqueline Rodriguez Tufino, Susan Giovana Olar Cristobal, Melecio Santiago Robles, Maria Sanchez Cabello y Rosita.
Gracias a Kristel por su continuo apoyo. A la Comuna Koripampa, Carlos Gora, Alejandro Reyes, José Moreno, Gabriel Espinoza, Zenon Aira Diaz, Daniel Lino, Lorena Best, José Manuel Brass, a la familia Rivera Santiago, a la familia Cornejo Córdoba, a la familia Best Urday, a la familia Lino Cornejo, a todos los amigos y amigas por sus lecturas y opiniones y gracias sobretodo al profesor Manuel Larru quien nos enseñó a vivir la literatura desde la otra orilla .








